Aficionados de diferentes equipos celebran la Copa del Rey en Valencia con marchas festivas y respeto mutuo
Aficionados de distintos equipos mostraron unión y respeto en una jornada festiva llena de música, cánticos y convivencia en Valencia.
La Copa del Rey de baloncesto en Valencia fue el escenario perfecto para mostrar la verdadera esencia de esta competición: pasión, convivencia y respeto entre aficiones. La mañana del sábado, el ambiente previo al torneo se convirtió en una celebración de color y alegría que comenzó a gestarse a las 12:30 en un aparcamiento junto a la Fonteta, antiguo hogar del Valencia Basket, donde seguidores de distintos equipos y bandas de música, como las txarangas, se congregaron para iniciar una marcha festiva.
Desde temprano, una multitud diversa de aficionados —muchos con camisetas de los equipos clasificados para las semifinales: Kosner Baskonia, Real Madrid, Valencia Basket y Barcelona; y también de los equipos eliminados: UCAM Murcia, Unicaja, La Laguna Tenerife, Joventut de Badalona, Breogán, Obradoiro, Bilbao Basket, Casademont Zaragoza y Hiopos Lleida— llenó el aparcamiento con una explosión de colores en camisetas y bufandas. La marcha fue liderada por la popular txaranga Biotzatarrak del Baskonia, referente durante años del ambiente festivo y de camaradería que rodea a la Copa del Rey.
La iniciativa se convirtió en símbolo de unión, donde la música y los cánticos crearon un ambiente de respeto y disfrute compartido. Las bandas interpretaron versiones de canciones populares, desde «Bella Ciao» y «Happy» hasta temas emblemáticos como «No hay tregua» de Barricada, acompañadas de pasodobles y cánticos de aliento a los equipos. La celebración también tuvo un toque de humor con frases recurrentes como «hemos venido a emborracharnos, el resultado nos da igual» o el clásico «era campo atrás», homenaje a una polémica arbitral de la pasada edición.
La marcha concluyó alrededor de las 13:20 en la Fan Zone frente al Roig Arena, donde los seguidores se reunieron para tomar una foto de familia, símbolo de la fraternidad que reina entre las distintas aficiones. Durante el recorrido, los cánticos se mezclaron en un intercambio cordial y festivo, con mensajes tanto dirigidos a las rivalidades como en tono de broma, como los llamamientos «árbitro culé» o «a por el Barça», que generaron risas entre los asistentes.
Este encuentro de aficiones no solo fue una muestra de pasión deportiva, sino también un ejemplo de convivencia, donde el respeto y la interacción entre hinchas se impusieron por encima de las diferencias. La fiesta, que se inició en la calle, continuó en el interior del Roig Arena y se prolongará durante toda la noche del sábado y parte del domingo, en una celebración que reafirma los valores del baloncesto y la comunidad que lo respalda.