Mestalla vibra con la ilusión de una noche de Copa en medio de la recuperación del Valencia frente al Athletic
Mestalla acoge una noche especial en la Copa, reflejando la historia y pasión que unen al Valencia en su camino hacia la semifinal.
La Copa del Rey no es un torneo más para el Valencia CF. Forma parte de su pasado glorioso y de su identidad luchadora y copera. Por eso hay que dignificarla y respetarla siempre. Nunca molesta, ni en las buenas ni en las malas, como en los últimos años de «era Meriton». La competición del KO se ha convertido en un refugio emocional para el valencianismo que hoy, alejado de la agonía de la clasificación, acudirá a Mestalla con la ilusión de vivir una de esas noches que se guardan en la memoria de por vida y se transmiten de generación en generación. Como la loca remontada al Getafe en 2019 o el emotivo pase a la final de 2022 con golazo de Gonçalo Guedes, precisamente contra el Athletic. Por no hablar de las ocho veces que el equipo levantó el título en lo más alto. Queda lejos, demasiado, pero la afición se merece una alegría y la Copa es el camino más directo para volver a sentirse grande en el fútbol español. Aunque sea por un día. Mestalla quiere la Copa.
Corberán y sus jugadores están obligados a tomarse la eliminatoria a partido único de octavos de final contra el Athletic como si les fuera la vida en ello. Hay que ir a muerte. Igual que hará Mestalla. El viejo coliseo blanquinegro está en modo partido grande desde hace días. No es para menos. El equipo está a noventa minutos de una semifinal de Copa y eso son palabras mayores, sobre todo en un Valencia de mínimos como este. Esta noche se espera un lleno absoluto. Las entradas están agotadas y si hoy en día no se cuelga técnicamente el cartel de «no hay billetes» es porque con las nuevas tecnologías salen localidades continuamente a la venta a medida que los abonados las liberan mediante el «Asiento Libre». Habrá ambientazo en el campo y en la calle. La Curva Nord ha convocado un recibimiento especial al autobús del equipo en la avenida de Suecia a partir de las 19:00. Mestalla se pondrá bonita. Es su Copa.
Corberán lo afronta como una final y ese es un primer paso hacia la victoria. «La ilusión es máxima. Es un encuentro a todo o nada. Queremos estar en semifinales y lo vamos a vivir como una final, porque ese es nuestro objetivo», dijo en sala de prensa. Su plan de partido pasa por refrescar el once titular de La Cartuja, ya que el domingo tendrá que volver a jugar contra el Real Madrid. Jugadores como Umar Sadiq, Javi Guerra, Diego López, Jesús Vázquez o Largie Ramazani esperan su oportunidad de inicio. También los dos últimos fichajes del mercado de invierno. Unai Núñez apunta a la titularidad, ya sea de central o lateral derecho, para dar descanso a Dimitri Foulquier. Guido Rodríguez se estrenará también como blanquinegro. La duda es si estará recuperado al cien por cien de la gastroenteritis que le ha debilitado físicamente. Corberán decidirá. Los únicos descartados son Julen Agirrezabala (propiedad del Athletic), Thierry Rendall y Mouctar Diakhaby, ya sin ficha federativa.
El Valencia busca su billete a las semifinales de Copa después de cuatro años de ausencia. El Athletic quiere arreglar una temporada torcida desde el primer día en LaLiga, la Supercopa y la Champions, hasta el punto de cuestionar la continuidad en el banquillo de Valverde. Los leones están lejos de aquel Athletic que se proclamó campeón en la 23/24, cuarenta años después, pero sigue siendo el Athletic. Veinticinco títulos coperos lo avalan. El conjunto vasco llega a Mestalla diezmado por las bajas. Su defensa está en cuadro debido a la sanción de Paredes y las lesiones de Dani Vivian y Unai Egiluz, además del inhabilitado por la UEFA Yeray. Valverde ha citado a dos centrales del filial, Monreal y De Luis. La buena noticia para el «Txingurri» será la vuelta de Aymeric Laporte y, sobre todo, de Nico Williams, a pesar de sus problemas de pubis. En ataque, Sancet y Berenguer están lesionados. Pita García Verdura, del comité catalán. Peligro después de ver cómo se las gastó Sánchez Martínez en La Cartuja.