El Bisbal Bàsquet mantiene la esperanza de evitar el descenso en una temporada marcada por cambios en su plantilla y la limitación del talento local
El equipo de Girona lucha por mantenerse en la categoría, adaptándose a cambios en la plantilla y a un mercado limitado por nuevas regulaciones.
El Bisbal Bàsquet, equipo representativo de Girona en la segunda FEB, ocupa actualmente la undécima posición en la clasificación, a dos victorias del descenso directo y con un margen de una victoria por encima del play-out, la eliminatoria para evitar el descenso indirecto. La situación del club se ha visto condicionada por la creación de la nueva categoría U22, que ha absorbido gran parte del talento joven y limitado el mercado local.
El inicio de temporada fue complicado, con un bajo rendimiento de algunos de sus nuevos fichajes que los situó en la parte baja de la tabla. Sin embargo, el equipo ha logrado mantenerse en una posición segura, principalmente gracias al desempeño destacado de jugadores como Mikhail Mikhailov y Bernat Álvarez, máximos anotadores y con más minutos en cancha. La dinámica cambió en diciembre con la llegada de Luka Dimitrovic, Xavier Ochu y Curtis Larousse, y la salida de Jeremy Golson, Cameron Okeke y Joaquín Carrasco.
El director deportivo, Joan Ferrer, valoró positivamente la primera mitad del campeonato: «Sabíamos que sería una temporada complicada, pero estamos en camino de lograr la permanencia». Además, destacó el impacto inmediato de las nuevas incorporaciones y la importancia de la moral que ha aportado la victoria reciente contra Llíria, un resultado que ayuda a afrontar los próximos desafíos.
Ferrer también reconoció que la competencia es fuerte, pues muchos equipos han reforzado sus plantillas y la posición actual, que en otra temporada sería de play-out, ahora significa mantener la categoría de forma directa. La cercanía en puntos con equipos como Salou, Mataró y Ciudad de Molina hace esenciales los enfrentamientos directos y la necesidad de superar a quienes se encuentran por encima en la clasificación.
El papel del público en el Pavelló Vell ha sido fundamental, ya que el apoyo de la afición ha impulsado la moral del equipo. Cuatro de las seis victorias del Bisbal se han conseguido en casa, demostrando que la energía del público es un factor diferencial crucial en estos momentos.
Entre los retos futuros destaca la situación de los equipos catalanes en esta categoría, que ocupan los últimos puestos. Ferrer atribuye esta realidad a las limitaciones económicas —los apoyos externos representan menos del 30% del presupuesto— y a la creación de la categoría U22, que ha desplazado talento joven de los equipos de primera y segunda categoría FEB hacia esta nueva modalidad, afectando el mercado y dejando menos oportunidades para el desarrollo local.
Asimismo, Ferrer se mostró abierto a la colaboración con otras instituciones, como el Bàsquet Girona, para potenciar el talento local y evitar la salida de jugadores jóvenes hacia el extranjero, especialmente Estados Unidos. En este sentido, mencionó posibles alianzas con clubes como Lleida y otros de la región, destacando que la colaboración sería beneficiosa para fortalecer el baloncesto en la provincia y ofrecer más oportunidades a las jugadores de la zona.