Romário demuestra que su espíritu competitivo y talento permanecen vivos a los 60 años con destacadas habilidades en futvoley y actividad deportiva
A sus 60 años, Romário continúa sorpridiendo con su talento y espíritu competitivo en deportes como el futvoley y otras actividades.
Hablar de Romário es referirse a un talento indomable y a un goleador nato, cuya personalidad polémica y carácter genuinamente brasileño marcaron su carrera dentro y fuera del campo. Reconocido por su capacidad goleadora y su intuición en los últimos metros, Romário nunca destacó por tener un físico atlético ni por una preparación obsesiva, pero compensaba esas carencias con una explosividad letal y una técnica sobresaliente. A lo largo de su trayectoria, su personalidad fuerte y su espíritu competitivo lo convirtieron en una figura polémica, siempre viviendo al límite.
El retiro oficial de Romário ocurrió en 2009, pero su historia de resistencia y entusiasmo por el fútbol continuó. En ese año, sorprendió a todos regresando a jugar con el América-RJ, club que además presidía, demostrando una condición física extraordinaria al volver a competir incluso en 2024, con casi 60 años. Su participación en diversas actividades deportivas se ha hecho viral en redes sociales, destacándose videos donde se le ve compitiendo en futvoley en una playa brasileña, luciendo un físico fibroso, potente y superior al que tenía en su etapa con la selección nacional. En estas imágenes, Romário supera incluso a figuras como Neymar en técnica y coordinación, dejando en evidencia que su talento y espíritu competitivo permanecen intactos.
En un partido de dobles disputado junto a Anderson Águia, campeón de futvoley, Romário exhibió controles precisos, recursos técnicos y una impresionante “footvolea”, demostrando que su talento natural sigue vigente. La alegría de sus celebraciones y la confianza que transmite confirman que su instinto goleador y su espíritu competitivo permanecen muy vivos, incluso a sus casi 60 años.
Su paso por el Valencia CF en 1996 fue una etapa marcada por altas expectativas, ya que fue contratado como una apuesta del entonces presidente del club, Francisco Roig, para reforzar el equipo con una estrella mundial. Sin embargo, su estancia fue turbulenta debido a las dificultades para convivir con el técnico Luis Aragonés, con quien tuvo diferencias en temas de disciplina y gestión del vestuario. Además, lesiones y viajes frecuentes a Brasil limitaron su rendimiento, dejando en el aire una oportunidad que no pudo aprovecharse en toda su magnitud. Pese a ello, la historia de Romário sigue siendo la de un futbolista que supo dejar una huella imborrable, marcando su esencia en cada etapa de su carrera y demostrando que su pasión por el deporte nunca se apagó.